IGLESIA PERSEGUIDA

IGLESIA PERSEGUIDA

domingo, 23 de abril de 2017



ABRIL 2017

«Quédate con nosotros, porque atardece» (Lc 24, 29).

Es la invitación, dirigida a un desconocido en el camino desde Jerusalén al pueblo de Emaús, por dos compañeros de viaje que «conversaban y discutían» sobre lo que había sucedido en la ciudad en los días anteriores.
Parecía ser el único que no sabía nada, y por eso los dos, que aceptan su compañía, le hablan de «un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo» en el cual habían depositado su confianza. Había sido entregado por los jefes de sus sacerdotes y por las autoridades judías a los romanos, y luego condenado a muerte y crucificado (cf. Lc 24, 19ss.). Una tragedia enorme cuyo sentido no eran capaces de entender.
A lo largo del camino, el desconocido los ayuda a captar el significado de aquellos acontecimientos a partir de la Escritura y enciende de nuevo la esperanza en sus corazones. Al llegar a Emaús, lo retienen para cenar: «Quédate con nosotros, porque atardece». Mientras están a la mesa juntos, el desconocido bendice el pan y lo comparte con ellos. Un gesto que permite reconocerlo: ¡el Crucificado estaba muerto y ahora ha resucitado! E inmediatamente los dos cambian de planes: vuelven a Jerusalén a buscar a los demás discípulos y darles la gran noticia.
También nosotros podemos sentirnos desilusionados, indignados, desanimados por una sensación trágica de impotencia ante las injusticias que golpean a personas inocentes e inermes. En nuestra vida no faltan el dolor, la incertidumbre, la oscuridad... ¡Y cómo nos gustaría transformarlos en paz, esperanza y luz para nosotros y para los demás!

«Quédate con nosotros, porque atardece»

¿Queremos encontrar a Alguien que nos entienda hasta el fondo y nos ilumine el camino de la vida?
Jesús, el Hombre-Dios, para estar seguro de llegar a cada uno de nosotros en lo profundo de su situación, aceptó libremente pasar, como nosotros, por el túnel del dolor. Del dolor físico, pero también del interior, desde la traición de sus amigos hasta sentirse abandonado (cf. Mt 27, 46; Mc 15, 34) por ese Dios al que siempre había llamado Padre. Gracias a esa confianza inquebrantable en el amor de Dios, superó ese inmenso dolor y se volvió a entregar a Él (cf, Lc 23, 46). Y de Él recibió nueva vida.
       También a nosotros nos ha llevado por este mismo camino y quiere acompañarnos:
«…Él está presente en todo lo que sabe a dolor... Procuremos reconocer a Jesús en todas las angustias y penurias de la vida, en cualquier oscuridad, en las tragedias personales y de los demás, en los sufrimientos de la humanidad que nos rodea. Son Él porque Él las ha hecho suyas... Bastará con hacer algo concreto por aliviar sus sufrimientos en los pobres... para encontrar una nueva plenitud de vida».
Cuenta una niña de siete años: «Me dolió mucho cuando a mi padre lo metieron en prisión. Amé a Jesús en él y por eso no lloré delante de él cuando fuimos a visitarlo».
Y una joven esposa: «Acompañé a Roberto, mi marido, en sus últimos meses de vida tras un diagnóstico sin esperanza. No me alejé de él ni un segundo. Lo veía a él y veía a Jesús... Roberto estaba en la cruz, realmente en la cruz». El amor recíproco de ellos se convirtió en luz para sus amigos, los cuales se vieron envueltos en una carrera de solidaridad que no se ha interrumpido desde entonces, sino que se ha extendido a otros y se ha plasmado en una asociación de promoción social, «Abrazo planetario». «La experiencia vivida con Roberto -dice un amigo suyo- nos ha llevado a recorrer un auténtico camino hacia Dios. Muchas veces nos preguntamos qué sentido tienen el sufrimiento, la enfermedad y la muerte. Creo que todos los que han recibido el regalo de recorrer este trecho de camino junto a Roberto tienen ahora muy claro cuál es la respuesta».
En este mes todos los cristianos celebrarán el misterio de la muerte y resurrección de Jesús. Es una ocasión para avivar nuestra fe en el amor de Dios, que nos permite transformar el dolor en amor; cualquier desgarro, separación, fracaso y hasta la muerte, pueden convertirse también para nosotros en fuente de luz y de paz. Seguros de la cercanía de Dios a cada uno de nosotros en cualquier situación, repitamos con confianza la oración de los discípulos de Emaús: «Quédate con nosotros, porque atardece». 

                                                                                                            Leticia Magri

viernes, 21 de abril de 2017

DOMINGO 23 DE ABRIL, 2º DE PASCUA - DE LA DIVINA MISERICORDIA

«PAZ A VOSOTROS»


     Tomás es el apóstol que siempre está en crisis, que siempre tiene dificultad para aceptar la autoridad y no está donde tiene que estar ¿dónde estaba Tomás cuando Jesús se aparece y se pone en medio de la comunidad?
     El saludo de Jesús es: “Paz a vosotros”. Cristo Resucitado, vencedor en mil batallas, es  nuestra Paz, es la alegría de saber que detrás de la noche y de la muerte viene galopando la Aurora y la Vida.
     Tomás va a poner como condición para creer Tocar. Es decir comprobar, tener una experiencia tumbativa de que es Él. Quiere tener la fe del teólogo que busca entender y que sabe que la fe es un misterio, pero “razonable”. Por eso exige Tocar, comprobar. No es fácil el aceptar que un muerto resucite así como así. Es curioso que Jesús acepta el deseo de tocar el costado, el que entre en su corazón, el que compruebe que allí hubo una lanzada y, sobre todo, que sigue abierto el costado de Cristo. Tanto es así que cae de rodillas y dice la mayor declaración de fe de toda la Biblia en la divinidad de Jesús Resucitado: “Señor mío y Dios mío”. Su búsqueda de certeza descubre y se hace evidente al ponerse humildemente de rodillas ante el Corazón abierto de Cristo.
     Probablemente, Tomás hubiera pedido a Jesús, por su individualismo que le hace siempre estar en crisis con la comunidad, que el Resucitado se le hubiese aparecido sólo a Él y en un rincón del cenáculo. Sin embargo, aquí sí que Jesús no cedió ni un ápice, se presentó resucitado, pero en medio de la Iglesia, de la comunidad para hacernos descubrir que vive y lanzarnos a contárselo al mundo.
     Cuando se vive a Jesús en medio de la comunidad y se toca su Corazón de rodillas como signo de una profunda humildad y adoración, entonces se estrena el gozo de la vida nueva con el Resucitado.
     Santo Tomás, un hombre bueno y preparado, sin embargo siempre es jarrón de agua fría para la comunidad. Estas personas, como Tomás suelen estar frecuentemente en nuestras comunidades, parroquias, asociaciones, ámbitos diocesanos y suelen siempre, para creer, exigir el tocar, es decir el comprobar, es como si quisieran decirnos que ellos son de distinta pasta y se instalan en la queja o en la crisis abierta con los que mandan, con los que tienen autoridad y exigen, a veces, pruebas a las que sólo se llega cuando humildemente nos ponemos de rodillas delante del Misterio y adoramos.

+Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres


jueves, 20 de abril de 2017

CRISTO HA RESUCITADO ¡ALELUYA! 


 Querido amigo:

    
¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡Cristo ha Resucitado, ¡Aleluya! Mi más sincera y afectuosa felicitación para ti y los tuyos. Te he encomendado al Señor resucitado en la celebración de la Pascua de Resurrección, a El que llena de gozo nuestros corazones y nos dispone a vivir las incontables gracias del Señor, que vive para siempre con la gloria y poder que le corresponde como Dios que es, e intercede ante el Padre permanentemente por nosotros.
     El buen tiempo ha ayudado a un desarrollo espléndido de la Semana Santa, con sus oficios, cultos de piedad y procesiones en las calles, que han tenido un seguimiento masivo. Demos gracias a Dios por ello, pues colabora sin duda a una mayor presencia pública de nuestra fe y afirma a la iglesia como un auténtico pueblo muy representativo de nuestra sociedad, a la que tantos bienes aporta.
     Las celebraciones de la Misa Crismal --en Ceuta el Lunes Santo y en Cádiz el Miércoles Santo--, han sido especialmente bien participadas por los sacerdotes y los fieles de los distintos lugares de la diócesis, momentos muy significativos y expresivos de nuestra comunión.
     Una vez que Cristo ha resucitado, con nuestro corazón ensanchado por la gracia de esta vida nueva, comprendemos mejor que ha de pasar por nuestro corazón todo lo que cabe en el suyo, esto es, nuestra salvación. Él nos ha enseñado a amar dando la vida para resucitar con El, y no pueden dejar de dolernos las tragedias de nuestra sociedad.
     En estos días no han faltado tampoco motivos de dolor y preocupación. Creo, por tanto, que debemos tener muy presentes y encomendar a los cristianos coptos asesinados (al menos 45) en dos atentados cometidos por Daesh en sendos templos de esta comunidad en Egipto: la Catedral de San Marcos, en Alejandría, y la Iglesia de San Jorge, en Tanta, al norte de El Cairo. Estas masacres han coincidido intencionadamente con el Domingo de Ramos, festividad que abre las celebraciones de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En diciembre pasado, la misma organización terrorista golpeó a los coptos egipcios en plena Navidad con un ataque que causó 25 muertos. Al parecer las comunidades cristianas de Siria, Irak y Egipto son un objetivo estratégico de los terroristas islamistas, porque representan la diversidad religiosa de una región que fue la cuna del cristianismo. Queda al descubierto con el ensañamiento que ponen en su persecución y asesinato masivo. La limpieza religiosa de la región está en marcha, mientras la comunidad internacional asiste a ella de brazos caídos, como si fuera un hecho inevitable. Además de desestabilizar a Egipto pretenden, al parecer, crear un clima de terror ante la cercana visita del Papa Francisco al país, prevista para finales de este mes. El Santo Padre y la Iglesia Católica ocupan páginas llenas de odio y amenazas en las últimas publicaciones de Daesh, porque los considera aliados de Occidente. Oremos por los cristianos perseguidos quienes, por otra parte, han celebrado con inmensa alegría a Cristo resucitado, por quien siguen dispuestos a dar la vida; y por el próximo viaje apostólico del Papa Francisco.
     Vale la pena ver el video de cómo han celebrado la victoria de Cristo sobre el mal, el odio y la muerte, estos masacrados coptos, un testimonio vivo de fe y esperanza cristiana, verdadero ejemplo para nosotros.

 (Antes de visualizar el vídeo deje pasar el Himno inserto al blog)
    
     Una preocupación más. En todos estos días no han dejado de llegar a nuestras costas multitud de emigrantes, sobre todo africanos, a los que seguimos acogiendo con gran esfuerzo y una encomiable caridad. Nos desborda el problema, sus causas internacionales, las políticas migratorias, etc. Pero nosotros seguimos atendiendo a las personas que merecen todo nuestro apoyo, y ser tratados como otros cristos, por los que el Señor ha muerto y resucitado.
     Te envió para tu reflexión y oración mi carta pastoral de esta Pascua. Espero nos veamos pronto. Reserva ya en tu calendario el próximo sábado día 29 de abril para participar en el II ENCUENTRO DE RENOVACIÓN PASTORAL. En esta ocasión afrontaremos la vida parroquial, que necesita atreverse con los retos de la nueva evangelización en la situación diferente que experimentamos hoy. Confío en que la participación de los laicos junto con vuestros pastores sea el inicio de una fructífera reflexión y acción pastoral. La experiencia que se nos va a presentar merece verdaderamente la pena.
     Un fuerte abrazo con la alegría de Cristo Resucitado que sostiene nuestra fe.

+ Rafael Zornoza Boy -Obispo de Cádiz y Ceuta