IGLESIA PERSEGUIDA

IGLESIA PERSEGUIDA

jueves, 19 de octubre de 2017

Flp 2, 5



OCTUBRE 2017



«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 5).

     El apóstol Pablo escribe una carta a la comunidad cristiana de la ciudad de Filipo mientras está en la cárcel a causa de su predicación. Precisamente él ha sido el primero en llevar allí el Evangelio, y muchos han creído y se han comprometido con generosidad en la nueva vida, testimoniando el amor cristiano después de que Pablo haya tenido que irse. Estas noticias le dan una gran alegría, y por eso su carta está llena de afecto a los filipenses.
     Pablo los alienta a progresar, a seguir creciendo personalmente y como comunidad, y para ello les recuerda su modelo, del cual aprender el estilo de vida evangélico.

«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».
           
     Y ¿qué «sentimientos» son esos? ¿Cómo es posible conocer los deseos profundos de Jesús para poder imitarlo?
     Pablo ha comprendido que Cristo Jesús, el Hijo de Dios, se vació de sí mismo y vino en medio de nosotros; se hizo hombre, totalmente al servicio del Padre, para permitirnos a nosotros convertirnos en hijos de Dios.
     Llevó a cabo su misión viviendo toda su existencia de este modo: abajándose continuamente para ponerse a la altura de los más pequeños, los débiles e inseguros, y así aliviarlos y que se sintiesen por fin amados y salvados: el leproso, la viuda, el extranjero, el pecador.

«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».
           
     Para reconocer y cultivar en nosotros los sentimientos de Jesús, reconozcamos ante todo en nosotros la presencia de su amor y el poder de su perdón; luego mirémoslo a Él y hagamos nuestro su estilo de vida, que nos apremia a abrir el corazón, la mente y los brazos para acoger a cada persona tal como es. Evitemos cualquier juicio a los demás, y en lugar de eso dejemos que nos enriquezca lo positivo de cada persona con quien nos encontramos, aunque esté oculto tras un cúmulo de miserias y errores y nos parezca una «pérdida de tiempo» buscarlo.
     El sentimiento más fuerte de Jesús que podemos adoptar es el amor gratuito, la voluntad de ponernos a disposición de los demás con nuestros pequeños o grandes talentos, para construir con valentía y concretamente relaciones positivas en todos los lugares donde vivimos; es saber afrontar también las dificultades, incomprensiones y divergencias con espíritu de mansedumbre y con la determinación de encontrar caminos de diálogo y de concordia.

«Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo».

     Chiara Lubich, que durante toda la vida se dejó guiar por el Evangelio y experimentó su poder, escribió: «Imitar a Jesús significa comprender que los cristianos tenemos sentido si vivimos por los demás, si concebimos nuestra existencia como un servicio a los hermanos, si planteamos toda nuestra vida sobre esta base. Entonces habremos realizado lo que más le importa a Jesús. Habremos comprendido el Evangelio. Y seremos en verdad bienaventurados».
Leticia Magri


EL DOMUND EN CIFRAS



     El Domund es una ocasión favorable para participar en la respuesta a las grandes necesidades de la evangelización.

Cf. Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de las Misiones 2017





viernes, 13 de octubre de 2017

DOMINGO15 DE OCTUBRE, 28º DEL TIEMPO ORDINARIO



«¿CÓMO HAS ENTRADO AQUÍ SIN EL VESTIDO DE BODA?»



      Ser cristiano es ser invitado por el Padre a vivir en la continua fiesta del Amor de su Hijo, de su entrega a la humanidad, a las bodas de su Hijo Jesús con la humanidad.
     Parece desconcertante la postura de los invitados: ¿Cómo no aceptar la invitación del rey a la fiesta de su hijo? ¿Tendríamos motivos para quedarnos fuera de la fiesta? Sería algo inimaginable. Tan extraño como posible.
     Sin embargo uno por uno se van escabullendo de la invitación del Señor. No se van a cosas malas, no son inmorales, son indiferentes que a veces es peor y no son capaces de aceptar la invitación  de Jesús a vivir en la fiesta de su Amor. Decía la Madre Teresa de Calcuta que el mayor pecado que cometemos contra Dios es la indiferencia.
     El Señor siempre nos invita, a través de mediaciones de sus criados, a que aceptemos y entremos en la fiesta de su Corazón que salva y sana.
     La clave está en que no hacen nada malo, pero son tan ricos y tienen tantas cosas que hacer, que vivir, que acaban olvidando el sentido de todo. No tienen espacio para nada ni para nadie, no están para invitaciones
     Ante la actitud incompresible la parábola se hace siempre rabiosa actualidad, sólo se puede evangelizar e invitar a los ricos con la evangelización y conversión de los pobres. Cuando el Señor sale a buscar a los pobres que viven en todas las periferias y, como Iglesia en salida, se encamina a todos los que sufren con la convicción de que cuanto más pobreza aceptada hay en nuestra vida, más se hace presente la misericordia del Señor y más podemos salir al encuentro de los que viven sin enterarse de la fiesta.
     El participar en la fiesta de la salvación, de la realización del Amor exige acoger la invitación de que a la fiesta es ir y prepararse con el traje de fiesta de la nueva vida y que nos posibilita a participar en la fiesta, en el gozo, en la alegría que no tendrá fin.
     La coherencia de vida, que tanto recalca el Papa Francisco, es necesaria para vivir en la única fiesta, la del Amor de Dios, que no apaga nunca sus luces porque no tiene fin.

+Francisco Cerro Chaves - Obispo de Coria-Cáceres